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EL TAMBOR DE LOS HAMBRIENTOS

  EL TAMBOR DE LOS HAMBRIENTOS En las nieves desoladas de los Himalayas, donde las cumbres se alzan como titanes sin carne y el viento arrastra gemidos que no son de este mundo, Tenzin, un monje errante de ojos febriles y alma corroída por anhelos prohibidos, buscaba el arcano del tchöd. Había recorrido los claustros de Lhasa, memorizado los sutras que prometían disolver el ego en la vacuidad, pero su espíritu, inquieto como un buitre que olfatea la muerte en el jhator , se retorcía en pos de los secretos de un ignoto grupo separado del Bön, una tradición primigenia que los lamas maldecían en susurros, temerosos de nombrar lo que acechaba en los abismos de la memoria. Quienes evitaban el Paso de Khar en las heladas alturas, bajo un risco coronado por un círculo de piedras negras afiladas como dientes de una bestia, murmuraban entre dientes que el tchöd que allí se practicaba no era un rito, sino un umbral, una grieta en la superficie aparentemente apacible del mundo a tr...

SACRA CERERIS

  SACRA CERERIS Una de las bocas del infierno, cierto es, se halla en La Sagra, en un lugar cuyo nombre guardaré en secreto. Solo diré a quien tenga entendimiento, que ese abismo se encuentra no lejos del antiguo y olvidado emplazamiento de un pueblo mencionado en la entrada sobre Sacra Cereris del Madoz. Muchos, sin saberlo, han leído e incluso disertado sobre ese paraje, explayándose con erudición sobre sus casas, su producción o los municipios colindantes. Pero luego, hijo, todo es ir al sitio. Allí no hay nada. Nadie sabe de qué hablas. Y muchos datos —límites, ríos, elevaciones, campos fértiles de abundantes cosechas— están errados. Lo sabes a fuerza de andar, medir, comparar y seguir andando. Sobre la existencia de esa villa ignorada, nadie hablará. El calor agobia, y las menguantes fuerzas se preservan mejor en silencio, respondiendo, si acaso, con un leve gesto de la barbilla, que significa lo que quieras que signifique. Quien tenga valor y resuello para recorrer los pobl...