EL TAMBOR DE LOS HAMBRIENTOS
EL TAMBOR DE LOS HAMBRIENTOS En las nieves desoladas de los Himalayas, donde las cumbres se alzan como titanes sin carne y el viento arrastra gemidos que no son de este mundo, Tenzin, un monje errante de ojos febriles y alma corroída por anhelos prohibidos, buscaba el arcano del tchöd. Había recorrido los claustros de Lhasa, memorizado los sutras que prometían disolver el ego en la vacuidad, pero su espíritu, inquieto como un buitre que olfatea la muerte en el jhator , se retorcía en pos de los secretos de un ignoto grupo separado del Bön, una tradición primigenia que los lamas maldecían en susurros, temerosos de nombrar lo que acechaba en los abismos de la memoria. Quienes evitaban el Paso de Khar en las heladas alturas, bajo un risco coronado por un círculo de piedras negras afiladas como dientes de una bestia, murmuraban entre dientes que el tchöd que allí se practicaba no era un rito, sino un umbral, una grieta en la superficie aparentemente apacible del mundo a tr...